Atención domiciliaria

LA SOLEDAD DURANTE LA VEJEZ

Introducción

Los seres humanos somos sociales por naturaleza y ya desde que nacemos buscamos el afecto, el contacto y el amor de aquellos que nos rodean.  Estas relaciones interpersonales que recibimos en la primera etapa son esenciales y cruciales para el buen desarrollo de nuestra personalidad, identidad y madurez.

En general, podríamos decir que las relaciones que tenemos tanto dentro del ámbito familiar como en el social nos ayudan a aumentar nuestra autoestima; lo que repercute en una mejora en nuestro bienestar y en la reducción de los niveles de estrés.

Si intentamos definir la soledad, nos encontramos frente a un concepto bastante amplio con distintas connotaciones tanto positivas como negativas.

A veces, uno puede sentirse solo sin haber abandonado en ningún momento las relaciones sociales. Es un sentimiento asociado a la melancolía, tristeza o depresión que además genera inseguridad y baja autoestima.

La falta de apego con otras personas o una crisis existencial son circunstancias en las que todos alguna vez nos hemos encontrado en la vida.

«No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera».

Proverbio Chino.
La soledad es un sentimiento asociado a la melancolía, tristeza o depresión que además genera inseguridad y baja autoestima.

LA SOLEDAD DURANTE LA VEJEZ: CONSECUENCIAS

Pero ¿qué ocurre cuando ésta llega en la última etapa de la vida?

Podríamos decir que la soledad durante la vejez se suele atribuir a un estado involuntario de aislamiento en el cual una persona, por distintos motivos, se encuentra sola y sin ningún tipo de compañía.

Hechos como la pérdida de un ser querido, el vivir solo, la falta de relaciones o problemas de movilidad afectan negativamente al estado emocional de la persona. Esto conlleva un aislamiento social y por consiguiente a un deterioro de su salud física y mental.

Varios estudios han demostrado que el aislamiento social es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades neurodegenerativas como la Demencia, el Alzheimer o el Parkinson.

Por otro lado, las personas mayores pueden experimentar nuevos sentimientos que se van normalizando durante esta etapa. Hablamos de sensaciones como no sentirse útiles, sentirse invisibles, la pérdida de la motivación por hacer cosas o el deseo de seguir vivos.

¿CÓMO PODEMOS LIDIAR CON LA SOLEDAD EN ESTA ETAPA DE LA VIDA?

  • La aceptación de nosotros mismos, con nuestras limitaciones.
  • A no recibir el mismo cariño que nosotros damos.
  • Aprender a disfrutar de las cosas pequeñas de cada día.
  • Agradecer los años vividos y continuar vivos.
  • A ser pacientes y aceptar la muerte como la última etapa de la vida.
  • Resumiendo: vivir con una actitud positiva.
vivir con una actitud positiva.

¿CÓMO EVITAR LA SOLEDAD DURANTE LA VEJEZ?

Mantenernos activos y nuestra mente ocupada son clave para tener éxito en esta etapa. Viajar, hacer talleres, asistir a clases de aquello que nos interese, participar en actividades culturales como ir al cine o asistir a conciertos, hacer ejercicio y mantener una dieta equilibrada son la base para garantizar una óptima calidad de vida.

¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTROS MAYORES PARA QUE NO SE SIENTAN SOLOS?

Es ley de vida que cuando llegamos a la edad adulta cada cual siga el camino que haya elegido. Y aunque esto pueda significar que nuestros padres no entran en nuestro plan diario, siempre hemos de encontrar ese momento para hacerles una llamada telefónica, visitarles y disfrutar con ellos. No debemos olvidar que han sido el pilar fundamental para el desarrollo de nuestra personalidad y nuestro trampolín para interaccionar con el mundo exterior aprendiendo a socializarnos desde la niñez. Su amor, afecto y educación han sido vitales para mostrar las personas en las que nos hemos convertido hoy.  Es por ello por lo que ahora, es la oportunidad de agradecerles y devolverles todo lo que han hecho por nosotros haciéndoles sentirse queridos, útiles y transmitiéndoles que aún forman parte de esta sociedad.

¿Y cómo podemos hacerlo? Pues tan sencillo como hacerles ver que les tenemos siempre presentes, visitarlos con asiduidad, hacer que los nietos se relacionen con ellos y disfrutar de los ratos que podamos pasar juntos. Llevarles algún detalle de los que sabemos que les gusta, disfrutar de un paseo, si fuera necesario, ayudarles a mantener la casa ordenada y limpia, acompañarlos a visitas médicas y cualquier otra cuestión para la que ellos se sientan inseguros.

Hacerles ver que les tenemos siempre presentes, visitarlos con asiduidad, hacer que los nietos se relacionen con ellos y disfrutar de los ratos que podamos pasar juntos

ALTERNATIVA Y CLAVE PARA LA MEJORA DE NUESTROS MAYORES

El ritmo de vida que llevamos hoy en día, no siempre nos permite pasar el tiempo que quisiéramos con nuestros mayores, por eso, a veces, es necesario buscar alternativas.

La atención domiciliaria es una gran solución y oportunidad para evitar la soledad durante la vejez.  Hablamos de profesionales bien formados y experimentados que se dedican exclusivamente al cuidado y el bienestar de las personas mayores.

Este tipo de servicio aporta muchos beneficios tanto para el usuario como para el resto de la familia por los siguientes motivos:

  • Atención 100% personalizada y adaptada a las necesidades de cada usuario.
  •  Posibilidad de envejecer dentro de su entorno personal: en su hogar, con sus cosas, sus recuerdos; su vida.
  • Disminución de los niveles de estrés, seguridad y aumento de autoestima gracias al acompañamiento de estos profesionales.
  • Control total de la medicación, mejora de la higiene personal y mejora global de su calidad de vida.
  • Se evita el aislamiento social.
  • Con el tiempo, se crea un vínculo especial entre cuidador y usuario. Unos lazos forjados desde el respeto, cuidado, sensibilidad y amor hacia el paciente.

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